La ley del más fuerte
se vistió de Derecho
y el Leviatán pidió
crédito eterno
al planeta entero.
La libertad coja
se vació de tanto goce
el arte por el arte
y varias tertulias vanas.
Ahora todos despertando
se dan cuenta que la
oscuridad no tenía color
y la mano invisible
de la nave de los locos
se había hundido
apenas zarpó
hace 200 años.
Ahora todos se despiertan
del letargo autómata
el cuento de hadas
y el juicio final.
Pensaron que era tarde
pensaron que la noche
sería eterna
que estaban todos solos.
Se escudaron en el desdén
la gomina y la silicona
hasta que sufrieron
la apatía propia
quemándole los zapatos.
Entonces, reaccionaron
tarde, pero reaccionaron.
Algunos de ellos
son capaces de mirar
el miedo a los ojos.
Otros lo miran
de reojo
detrás de un plasma.
No desearía ser el Dios
Que levantará tanto cadáver
Sobre sus espaldas.
Lapuente, con la esperanza empuñada.
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